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Creado en Viernes, 24 Mayo 2013

BILDU CON LA LUCHA DE LAS TRABAJADORAS DEL HOSPITAL

Vamos a situar el tema en el espacio y tiempo actuales, en el momento en que nos lo hemos encontrado. Ello, sin dejar de tener muy presente que el problema, el conflicto, “la patata caliente del Hospital” o cualquier otro epíteto que le queramos colocar, viene desde atrás, bastante atrás, con el consiguiente y grave atasco.

En esto de la cosa pública suele ocurrir que ante los éxitos hay carreras y codazos en el reparto de las medallas. Estos logros se escenifican pomposamente con nombres y apellidos. Por el contrario, cuando de errores se trata, la responsabilidad es general. En estos casos sí, todos y todas podemos aparecer en la foto del periódico. Así ocurrió en la inauguración del nuevo edificio del Hospital; así está ocurriendo ahora en la conflictiva negociación del convenio de las trabajadoras.

Esparcir la mierda es fácil. Resulta más complicado que cada quien recoja la proporción que le toque o corresponda.

La última fase de las negociaciones del convenio entre trabajadoras y Junta del Hospital dio comienzo en el mes de noviembre del año pasado. La Junta, conviene recordarlo, está compuesta por cuatro personas, una por cada uno de los grupos municipales presentes hoy en el Ayuntamiento: UPN, Bildu, PSN e IT. La presidencia la ostenta la alcaldesa y con su voto de calidad resuelve los empates… a su favor, claro.

En el inicio de las negociaciones, la representante de Bildu en la Junta del Hospital expuso tres posicionamientos previos fundamentales.

El primero referido a la imperiosa necesidad de definir de una vez por todas la entidad jurídica del “Santo Hospital”. Una cuestión que la Cámara de Comptos ya ha instado de manera oficial al consistorio tafallés. En este punto la propuesta de Bildu es la apuesta inequívoca por una gestión pública.

Los otros dos posicionamientos se circunscribían a la propia negociación en ciernes y en los mismos había (la sigue habiendo) coincidencia con las reivindicaciones de las trabajadoras. Por un lado, conveníamos en que la gestión del déficit económico no podía recaer sobre las espaldas de los usuarios y de las trabajadoras, al menos no únicamente. Por otro, teníamos muy claro, y así lo manifestamos, que íbamos a oponernos a que la negociación del convenio acabase en la del estatal. Esta nueva fase en la negociación del convenio dio comienzo con la nefasta y costosa contratación del famoso mediador. El contrato se decidió por unanimidad en Junta. Entendimos que podía ser una opción de llegar a un acuerdo después de dos años de reuniones infructuosas. Fue un error ya que el cometido de este mediador no ha sido otro que abocar las negociaciones al fracaso y llevarlas al convenio estatal. Evidentemente, este mediador no ha seguido las indicaciones iniciales de la Junta del Hospital. Por libre no ha podido actuar, así que a lo largo de estos meses ha recibido otras órdenes. Una estrategia que la carta de arbitraje en la negociación del convenio por parte de la Junta, ha venido a confirmar. La firma anónima estampada en esa carta de descuelgue tiene el mismo origen que las órdenes recibidas por el mediador. Lo afirmamos tajantemente: la decisión del arbitraje no fue tomada en la Junta del Hospital.

Durante todos estos meses, en Bildu Tafalla hemos ido trabajando y conformando una alternativa encauzada tanto a la resolución del conflicto como al funcionamiento futuro del Hospital. Una alternativa cocinada sin parafernalias, en la que hemos buscado la confluencia con PSN e IT, porque de otra manera, con el actual control de poder por parte de UPN, no iba a salir adelante. Podíamos haberlo hecho de otro modo y habernos ahorrado críticas y pitidos, pero lo importante, lo prioritario es la construcción consensuada de un proyecto real que posibilite la continuidad del “Santo Hospital” y garantice una gestión pública eficaz del mismo.


 

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